EL EDIFICIO
El caserón que alberga el restaurante, de 1841, edificado en el período de entre-guerras carlistas, no ha sido modificado apenas. Construido con mampostería y con los portales y los ventanales adintelados, conserva los espacios originales adaptados a los nuevos usos, las vigas descargas con balsas Segre abajo, las troneras y espías que daban seguridad a sus propietarios, la escalera de piedra y la sala principal con largas y moldeadas vigas.
LA HISTORIA
Pleitos y desavenencias familiares demediado la casa, que a la larga pasó a poder de una junta administrativa de propietarios, y comenzó así su camino de edificio público: escuela (la parte que ocupa hoy La Solana fue la de niñas, la mitad vecina, de niños), café y baile unos años y, aún, consultorio y vivienda ocasional del médico en sus visitas al pueblo. Los años 30 volvió a manos privadas y en 1991 retomaba su vocación pública: Hay nacía el restaurante La Solana de Foradada.
LOS ESPACIOS
Tras el patio de entrada y el portal, el antiguo porche hoy es la recepción del restaurante, desde donde accedemos al comedor de abajo (antigua cuadra), la cocina (antiguos graneros), el office (antiguo almacén), la terraza posterior y la arboleda que ocupa los antiguos bancales del huerto. La escalera de piedra que arranca del porche nos lleva al comedor de arriba, la antigua sala noble de la casa

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